El día viernes 7 de noviembre la presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo se hizo presente en Gualeguaychú donde fue declarada visitante ilustre por el Honorable Consejo Deliberante de la ciudad.
Sólo una madre, sólo una abuela… sólo una mujer puede contar los sucesos mas atroces, ocurridos en la etapa mas nefasta de nuestro país, con dulzura, con templanza, alegría, y sobre todo con amor.
Incrédulamente muchos siguen hablando del sexo débil, cuando lo que en realidad sucede es que la contextura física de una dama actúa en perfecta armonía con la ternura que envuelve su voz, con la bondad de su corazón y con la delicadeza de sus manos. Esta supuesta inferioridad de condiciones es una picardía de la naturaleza, y la manera mas perfecta de caer en la trampa es ser machista.
La mujer tiene la energía mas determinante concentrada en su alma, y Estela de Carlotto es el ejemplo mas notorio y trascendente de cómo traducirla.
Parece ser que escuchar detenidamente a las personas es el único camino para tomar real conciencia de sus luchas, de sus victorias y fracasos, o simplemente de su historia personal. Es que en la televisión, por citar el medio mas representativo, nos bombardean con discursos, testimonios de vida o noticias que, por supuesto, están cargadas de la demagogia que el periodista provee sin mezquindad alguna.
El pasado viernes 7 de noviembre, a las 20:00 hs, nos encontramos en el salón del Sirio Libanés. Ahí escuchamos frente a frente a una mujer, la cual hizo que, tal vez por pudor, los hombres contuviéramos las lágrimas que insistentemente se esforzaban por salir, y refregáramos nuestros brazos para que el escalofrío desaparezca.
Hombres y mujeres la escuchamos… la entendimos… nos emocionamos.
La aplaudimos de pie… y juntos dijimos ¡NUNCA MAS!
Chicos, como va?
ResponderEliminarAntes que nada quiero decirles que considero que lo que hacen es muy interesante y necesario…
Estoy muy de acuerdo con ustedes en que realmente si hay algo que caracteriza a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, es poder contar con palabras dulces todo lo que vivieron y viven. Durante años tuve la “suerte” de que mi abuela me contase parte de esa historia horrorosa de un modo dulce…
Al igual que ustedes digo:
NUNCA MAS!
Evangelina González.